Combinación de plantas medicinales silvestres con hongos medicinales, algas marinas y Propóleo, cuyos efectos sinérgicos aconsejan el SIVENIM 2 en la terapia de todo tipo de afecciones del sistema inmunitario, venoso o respiratorio:
Garantiza un sistema inmunitario fortificado, vías respiratorias despejadas y un sistema venoso bien nutrido.
Ingredientes naturales ricos en sustancias fitoactivas, oligoelementos minerales, vitaminas del Complejo B, vit. C, D, E, H y P, entre muchas otras sustancias que aseguran el fortalecimiento del organismo y sus sistemas fundamentales.
Componentes que contribuyen naturalmente a la protección del organismo y a que este se defienda de los ataques de virus y bacterias.
Tonificantes del sistema inmunitario, nutriente del sistema venoso y purificador del aparato respiratorio.
De su fórmula exclusiva, se destacan:
Plantas;
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La Salvia o Salvia officinalis es una planta medicinal rica en polifenoles, flavonoides, sustancias amargas y saponinas.
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El fruto del Anís estrellado, o Illicium verum, es un tónico general, rico en resina, clorofila, aceite esencial y ácidos orgánicos. Se utiliza como expectorante, carminativo, galactagogo, estomacal y en la fermentación intestinal.
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La raíz de la Equinácea, o Echinacea purpurea, proporciona una acción normal y beneficiosa contra infecciones virales, estimulando naturalmente las defensas del organismo.
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La corteza de la Quina o Quinquina, o Cinchona officinalis, arbusto espontáneo de la cordillera de los Andes mundialmente famoso por sus propiedades activas contra el paludismo o malaria, es rica en Alcaloides (quinina, quinidina), ácido quínico, ácido quinóvico, B-sitosterol, taninos y saponinas. Se utiliza por sus efectos astringentes y tónicos normales.
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El fruto del Anís verde, o Pimpinella anisum, contiene resina y clorofila, elementos con propiedades antiespasmódicas normales, y aceite esencial fijo que, excretado parcialmente por los pulmones, favorece naturalmente las secreciones bronquiales.
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La raíz del Astrágalo, o Astragalus membranaceus, hierba milenaria china, es rica en polisacáridos, flavonoides y saponinas, sustancias que influyen naturalmente en el sistema inmunitario.
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El fruto de la Acerola, o Malpighia emarginata, una de las fuentes naturales más ricas en Vitamina C, contribuye con una acción fortalecedora sobre el sistema inmunitario. Se utiliza también por su acción antioxidante normal sobre los radicales libres, principales responsables del envejecimiento prematuro de las células.
Algas;
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La Chlorella, alga unicelular de agua dulce, riquísima en clorofila.
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La Spirulina es considerada un superalimento. Contiene un elevado contenido en proteínas, ocho aminoácidos esenciales, betacaroteno (precursor de la vitamina A), vitaminas, sales minerales, oligoelementos, enzimas, fibras, ácidos grasos poliinsaturados y ácido lipoico. Se utiliza en situaciones de anemia, carencias nutricionales y para optimizar el buen funcionamiento del sistema inmunológico.
Hongos medicinales;
Cordyceps sinensis, Ganoderma lucidum, Grifola frondosa, Inonotus obliquus y Lentinula edodes, hongos medicinales de cultivo biológico, ricos en nutrientes y sustancias activas, contribuyen al fortalecimiento y a la estimulación inmunológica del organismo, factores importantes para el mantenimiento de la homeostasis en las células inmunitarias, en macrófagos, monocitos, neutrófilos, células NK (natural killers) y células dendríticas. El proceso biotecnológico utilizado en el crecimiento de estos hongos permite utilizar no solo su contenido integral, sino también todos los metabolitos producidos durante su cultivo.
Propóleo;
El Propóleo, o Apis propolis, se utiliza desde hace miles de años para el fortalecimiento del sistema inmunitario, fortificando naturalmente las defensas del organismo, por estimulación de las células macrófagas que, en cooperación con los linfocitos B y T, eliminan microorganismos invasores.
Incorpora sustancias que incluyen resinas ricas en compuestos aromáticos, aminoácidos (polina), ácidos grasos (ácido mistríco), vitaminas (E, H, P y del complejo B), oligoelementos (zinc, vanadio y hierro), mono y polisacáridos, enzimas, bioflavonoides y algunas ceras.